¿Cómo influye tu flexibilidad mental para el deporte?

 

A través de la flexibilidad mental el deportista logrará adaptarse con mayor facilidad a las diversas circunstancias y acomodarse las normas y situaciones a las distintas situaciones o necesidades. Un deportista más flexible mentalmente es un deportista más fuerte.

La flexibilidad es una cualidad física muy importante a la hora de prevenir lesiones. Es clave también para alcanzar un mayor movimiento articular, para aumentar la velocidad desplazamiento y mejorar la fuerza. Sin embargo, ¿qué pensarías si te dijera que la flexibilidad es tan importante en los músculos como en la mente?

Sí, realmente un deportista tiene que ser capaz de alcanzar el mayor rango de movimiento que le permita una articulación, músculo o ligamento. Pero también tiene que ser capaz de tener esa misma flexibilidad dentro de su músculo más importante, el cerebro.

¿Qué sabe hacer un deportista flexible?

¿Tienes algún amigo capaz de entrar una caja demasiado pequeña para su tamaño? ¿O que es capaz de rascarse casi cualquier punto de su espalda cuando le pica? Pues esas personas logran, gracias a su flexibilidad física, solventar los problemas que le presenta el día a día. O superar retos que otros no podrían.

Un deportista flexible mentalmente es capaz de adaptarse a las situaciones que le vayan surgiendo. Es capaz de encontrar soluciones cuando aparecen los problemas y entiende mucho mejor qué es lo que le está bloqueando. Todo esto se alcanza a través de la flexibilidad, de la flexibilidad mental.

Como en otras cualidades psicológicas, su entrenamiento no se hace solamente en el campo de juego, o en las horas de competición. Ni mucho menos. Es más casi me atrevería decirte que esta cualidad se entrena de manera muy especial las 24 horas del día. Tan flexible seas habitualmente con tus pensamientos y acciones, así serás de flexible a la hora de afrontar la práctica deportiva.

Imagínate ser capaz de jugar y entrenar sin excusas. Imagínate encontrar en tus competiciones la solución antes que el rival. Imagínate estar abierto a nuevos caminos que te pueden posibilitar mejorar tu rendimiento.

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Cinco formas para ser más "flexible mentalmente".

Te voy a dejar cinco prácticas que puedes adoptar en tu entorno deportivo y extradeportivo para empezar a mejorar esa flexibilidad la que te estoy hablando.

  1. Utiliza nuevos sistemas de entrenamiento. Se puede llegar a un mismo sitio por diferentes caminos, y cada vez que pruebas uno nuevo estás abriendo nuevas puertas. Si estás acostumbrado a entrenar la resistencia realizando carrera continua, por ejemplo, te invito a que pruebes a entrenar intervalos, o que incorpores el fartlek en tu día a día. Más allá de mejorar la resistencia, que lo harás, estás asumiendo nuevos retos y buscando nuevas vías de éxito.

 

  1. Modifica tus horarios. Si eres de los que prefiere entrenar por la mañana porque siente que rinde mejor, plantéate al menos un 20% de sesiones en un horario diferente. Estarás forzando tu cuerpo acostumbrarse a nuevos hábitos, y desde luego que también a tu mente. te pongo el caso contrario, deportista que necesita haber dormido incluso la siesta para rendir bien. El entrenar un par de días por semana a hora temprana, que le va a aportar un valor y una capacidad de resiliencia muy alta.

 

  1. Plantearte situaciones en las que te sientas incómodo. Y aquí ya no te estoy hablando solamente del deporte, también te hablo de acciones cotidianas. Sujetar el cepillo de dientes con la mano contraria a la que sueles hacerlo coma los cubiertos, o subir las escaleras apoyando los dos pies en cada uno de los escalones, escuchar música o ver una película de un género que no te gusta. Como ves son todo acciones que te fuerzan a adaptarte, que no te van a salir de manera fluida.

 

  1. Haz cosas que sabes que no se te dan bien. Eres malo en el bricolaje, pintando, escribiendo, hablando en público... pues ya sabes que tienes la oportunidad de obligar a tu cerebro a hacerlo, y siempre que lo hagas seguirás convirtiéndote en una mejor versión tuya.

 

  1. Deja de juzgar. Esto no solamente es bueno para el deporte, es buenísimo para tu calidad de vida. Si te desacostumbras a poner la etiqueta a las cosas como buenas o malas, y empiezas simplemente observarlas y entender que a algunos les parece bien y a otros no, estarás alcanzando un rango de movilidad cerebral que ya lo querrían muchos para sí mismos.

 

Como ves son pequeños cambios diarios que puedes ir incorporando sin ningún tipo de problemas, sólo con atención. Pequeñas acciones que, si las consigues ir introduciendo en tu día aunque te cuesten, te van a ayudar a tener un prisma diferente de lo que te pasa, de lo que crees que te pasa. Como ves, el éxito te espera detrás de un entrenamiento constante y de calidad. ¿Empiezas ahora?

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