Top 7 de errores en contra de la cohesión de un equipo

Ya sabes que el poder del equipo reside, especialmente, en lo unido que esté. Y entiendes que tu, como entrenador, eres una pieza clave para lograrlo. Sin embargo, a pesar de saberlo, muchos entrenadores comenten ciertos errores que favorecen justo lo contrario, tener un equipo desunido y enfrentado. Nos encontramos en situaciones en que se adoptan actitudes que van justo en contra de crear esta cohesión. Entrenadores que parecen olvidar la importancia del poder grupal y en lugar de fomentarlo, parecen ir en contra de él.

 

A continuación, te dejo el top 7 de errores que van en contra de la cohesión de equipo.

  1. OLVIDARSE DE LOS OBJETIVOS INDIVIDUALES. un equipo está formado por personas, y cada una con sus propias metas. El entrenador que olvida esto y se centra solo en el objetivo común, está perdiendo mucho valor por el camino. Pregunta, escucha e integra.
  2. IMPONER UN OBJETIVO COMÚN: para ser un gran entrenador tienes que ser capaz de consensuar entre tus jugadorxs aquello que quieren lograr como equipo, la meta por la que van a esforzarse. Cada uno tiene su propio valor y su propia percepción. Del grupo saldrá un objetivo que de verdad implique a todos y que resulte motivador y realizable.
  3. FALTA DE COHERENCIA: uno de los principales valores para sentirnos bien con nosotros mismos es ser coherentes. Con lo que pensamos, decimos y hacemos. Esta cualidad también es clave para ganarte el respeto y la confianza de tus jugadores. Piensa bien las normas que impones porque debes ser el primero en cumplirlas. Tu ejemplo enseña mucho más que tus palabras.
  4. NO EXPLICAR TUS DECISIONES: sin duda el punto más estresante para el entrenador es tomar decisiones que afectan a la marcha del grupo. Meditarlas, valorarlas y aplicarlas. A este proceso debes añadir un paso más. Explicarlas. ¿Por qué haces lo que haces? Dar a conocer en que basas tus decisiones, al menos las más importantes, ayuda a su entendimiento y desde luego a que los jugadores/as las acojan de mejor grado.

5. CERRAR LA COMUNICACIÓN: somos seres sociales. Lo que nos diferencia es precisamente la capacidad que tenemos para comunicarnos. Sin comunicación es imposible que haya entendimiento. La profesión de entrenador está rodeada de personas con las que hay que comunicarse. ¿En qué momento te han dicho que no es necesario mantener y fomentar una buena comunicación con todo tu entorno? Mantén abiertos los canales de comunicación con tu equipo, y hazlo de manera reciproca. Ellos contigo y tú con ellos.

6. TENER RAZÓN: la verdad tiene muchas caras, tiene muchos lados. Por ello te diría que es imposible llegar a tener razón. Un entrenador tampoco. Lo que sí debe tener son razones. Razones para tomar esas decisiones que luego debes comunicar y, por supuesto, respetar.

7. OLVIDARSE DE LO MAS IMPORTANTE DE SER ENTRENADOR: déjame que te pregunte, ¿para qué te hiciste entrenador? Seguramente tus motivos iban más allá de lo económico (no tendré que explicarte que hay profesiones mejor pagadas que la de entrenador). Quizás incluso más allá de lo deportivo (ganar o perder, estar en contacto con otros deportistas). Tal vez los valores que te ha regalado el deporte en tu vida y la posibilidad de transmitirlos a otras personas, sea una razón mayor. Un buen entrenador debe recordar siempre la semilla que siembra en cada deportista. Quizás no te cueste recordar a ese entrenador que te acompañó y te dejó poso para el resto de la vida. ¿Cuánto vale eso en tu vida? ¿Cuánto valor estás dejando en la vida de otras personas? Desde este plano, seguramente vas a valorar mejor el trato que dar a tu equipo, la forma de exigirle y, por supuesto, de hacerle mejorar.

 

EL SIGUIENTE PASO.

Como siempre, el siguiente paso lo das tu. Desde aquí debes empezar a valorar cómo estás actuando en cada uno de estos puntos. Y si lo haces externamente, es decir preguntando a tu equipo, mejor. Nos cuesta mucho pedir feedback a los demás, pero en este caso debes darte cuenta de que de lo que se trata es de que seas consciente de cómo lo estás haciendo con ellos. Por eso, métete en el papel del eterno aprendiz que debe ser todo buen entrenador, y abre bien los oídos. Desde ahí, ya todo es seguir mejorando.

 

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